Es que parece que así vamos nomás, con la cabeza baja y sin ganas de mirar, sin una sonrisa, inertes y a pura agresividad. Y a vos no te conforman con esta realidad, porque sos un loquito sensacional, que vas con la esperanza, en piloto automático sin más.
Y yo me siento igual, quiero morir viviendo, y no vivir muriendo.
Escucha: ella se vio haciendo de mucama en su hogar, su hermano se rascaba las pelotas sin parar (es que al reproductor argentino lo amparan mamá y papá) y un día se cansa del machismo familiar, buscando alternativas, pretendiendo algo más.
¿Cuánto más hay que esperar, explotar de frustración, fantaseando un rescate triunfal de un ejército de salvación? Si somos vos y yo! Es cierto!
Puedo escuchar, las voces que llegan hoy desde algún rincón, un grito ahogado de frustración, tal vez son nuestros muertos hablándonos. Marchando van, si, los siento llegar, suenan fuertes sus pasos ya. Un regimiento de almas que un día existió, de gente que al menos lo intentó. Y escucho más, es mi propia voz, y también escucho tu voz. Y ahora cientos, y miles, y un millón, un ejército de salvación.
Es inútil ya querer evitar, estas voces no pueden callar. Y dicen lo de siempre, son frases conocidas, palabras repetidas, más nunca cumplidas, piden: Paz! Trabajo! Dignidad! Igualdad! Justicia social! Basta de violencia! Unidad! Basta de matarnos!
Y yo me siento igual, quiero morir viviendo, y no vivir muriendo.
Escucha: ella se vio haciendo de mucama en su hogar, su hermano se rascaba las pelotas sin parar (es que al reproductor argentino lo amparan mamá y papá) y un día se cansa del machismo familiar, buscando alternativas, pretendiendo algo más.
¿Cuánto más hay que esperar, explotar de frustración, fantaseando un rescate triunfal de un ejército de salvación? Si somos vos y yo! Es cierto!
Puedo escuchar, las voces que llegan hoy desde algún rincón, un grito ahogado de frustración, tal vez son nuestros muertos hablándonos. Marchando van, si, los siento llegar, suenan fuertes sus pasos ya. Un regimiento de almas que un día existió, de gente que al menos lo intentó. Y escucho más, es mi propia voz, y también escucho tu voz. Y ahora cientos, y miles, y un millón, un ejército de salvación.
Es inútil ya querer evitar, estas voces no pueden callar. Y dicen lo de siempre, son frases conocidas, palabras repetidas, más nunca cumplidas, piden: Paz! Trabajo! Dignidad! Igualdad! Justicia social! Basta de violencia! Unidad! Basta de matarnos!
NUNCA MÁS!
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