La vida nos presenta ciertas encrucijadas, de las que creemos que no podremos salir victoriosos. Pataleamos, lloramos y nos desvelamos preguntándonos ”¿Por qué a mí?”. Pero lo que no podemos evitar es estar allí, entre la espada y la pared, sin poder esquivar la toma de alguna decisión importante, tras la cual no seremos los mismos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deje su mensaje después del tono.