Pero mi idiotez no iba a arruinar nada más aquella noche. Apartaría todo a un lado, lo metería en un cajón y lo cerraría para ocuparme de ello más tarde. Habría tiempo de sobra para flagelarme. En ese momento no podía hacer nada al respecto.
-Se acabó -dije- no pensemos más en ello por esta noche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deje su mensaje después del tono.