14 de septiembre de 2009


Se sienta enojada en el auto, prende el cinturón de seguridad, cuenta las monedas y sostiene entre las manos la bolsa de un kilo y medio de pan. Tres minutos después, empieza a despotricar por lo que recién había visto y escuchado.
- ¡Mamá! ¿Lo podés creer? Me dan tanta bronca estas cosas.
- ¿Qué pasó tan grave?
- Una mujer, pidiendo una torta de chocolate enorme, que salía más de $40, y al lado, un nene que llega con su bolsita toda arrugada, a pedir pan duro o las sobras del día. Encima, la tipa sale y se sube a una camioneta gigante, y el nene se va, así, lloviendo ¿Puede ser tan injusto?
- Si, puede. Pero, ¿que podemos hacer? Más que darle una alegría al nene, nada.
- Ahora porque yo no puedo, cuando sea grande y tenga trabajo y plata, si lo voy a hacer.


Al día siguiente:
- Dame una docena de facturas. ¡Ah! te hago una pregunta, acá viene un nene, a pedir pan todos los días?
- Si, uno de los tantos.
- Bueno, te dejo dos facturas pagadas. Cuando venga dáselas por favor.



Espero haber hecho feliz a ese nene, aunque sea por ese día, como me dijo mi vieja. Sé que hay muchos así, pero también se que cuando crezca un poquito voy a ayudar a gente que lo necesita. No es por lástima, es por humanidad.

1 comentario:

  1. Ojala haya más gente como vos y que te escuchen o lean, y a partir de eso puedan reflexionar un poco.



    Tu hippie te ama hermosa!

    ResponderEliminar

Deje su mensaje después del tono.