Frenó justo a mitad de la calle. Respiró hondo y estornudó automáticamente (a veces se olvidaba de su alergia al polen).Aunque el sol reflejaba en todo su cuerpo la luz de siempre, para ella era un día gris. No se había acordado de dejar un par de penas colgadas en el fondo del ropero.
Marcó dos pasos en el asfalto y se quedó mirando un punto indefinido. Ultimamente cualquier cosa capturaba su atención.
"Aveces el destino no juega con las buenas cartas y tenés que salir a pelearla con lo poco que te queda flaca", escuchó una vez más para sus adentros.
De forma desanimada se enderezó, acomodó su pelo despeinado y emprendió su camino; en búsqueda de ese momento en donde toda esa locura se iba a terminar.
Yamila A. González.
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