Ayer con las chicas hablabamos de los recitales; de esa sensación en la previa, esos nervios, esa ansiedad, esas ganas de que se apague la luz, prueben si está todo bien y empiece rápido. Anoche reafirmé mi pasión por los recitales. Es que cuando saltás, gritás y cantás te olvidas de todo. Y no importa si el de al lado te mira porque estás toda chivada, o porque no llegas a los agudos y terminás ladrando: NO IMPORTA. Porque se trata de eso, de bancarse la transpiración ajena, que te empujen y el olor a porro, se trata de disfrutar un rato, de ser feliz.
Cómo le dije a mi amiga en el medio del quilombo y de la música GENIAL que estabamos escuchando "LA PUCHA QUE VALE LA PENA ESTAR VIVO"
NTVG, 21 de octubre. GENIAL.
Sisi, a mi me gritaste eso! Jaja. Te amooooooo!
ResponderEliminar